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miércoles, 30 de mayo de 2012
El Churchill NA75 tiene una curiosa y bonita historia, fruto de la perspicacia, y el tesón, de una persona con ideas propias, algo tan poco valorado siempre por los mandos más altos de los ejercitos, y que de haber resultado un intento fallido por mejorar este carro, hubiese dado al traste con la carrera de su precursor.
El Capitán Percy Morrell del los Reales Ingenieros Mecánicos y Eléctricos, tuvo bastantes shermans destruidos cuyos cañones y manteletes, se encontraban en perfecto estado, y que esto ofrecería a los sirvientes del Churchill un calibre digno. Pero las diferencias entre las posiciones del artillero y jefe de carro asi como los mandos de elevación y disparo debían cruzarse. Por otro lado la inclinación frontal, de la torreta del Sherman, no existía en el carro británico. Esto llevó a tener que cambiar el mantelete para conservar el ángulo de elevación recortando su hueco por arriba y añadiendo metal a la parte inferior.
Como se puede ver, el trabajo era complejo, pero pronto se estandarizó un método para trabajar más rápidamente y se llegó a un numero aceptable de más de 200 carros fabricados. El numero de ventajas obtenidas fue increíble, tanto sobre el Sherman como sobre el Churchill original.
Al Capitan Percy ya le habían advertido, que si estropeaba un solo Churchill no volvería a ascender en su carrera. Pero sus detractores tuvieron que tragarse sus amenazas, el NA75 es un carro imponente. Despues de cubrir el hueco que ofrecía el mantelete original, al que los británicos eran tan aficionados, (lo repitieron en el Cronwell), con el propio mantelete del sherman, el punto de referencia que la sombra de aquel punto negro ofrecía en los soleados días de la Guerra del Desierto, había desaparecido para los sirvientes de los cañones enemigos, curiosamente el lugar por donde solían entrar los proyectiles enemigos en la mayoría de los casos. Además, el cañón de 75mm funcionaba mejor al disponer de una plataforma de tiro más baja y pesada, por lo tanto su alcance aumentó. Para sorpresa de todos, el cañón de 75, disponía de mejor munición rompedora, lo que le permitía contrarrestar más eficazmente, las armas anticarro. Por otro lado el Sherman no llegaba a los 100mm de blindaje del Churchill. Ya solo los veríamos en el frente italiano y fue muy apreciado por los tripulantes y los infantes que recurrían a el como ariete, como arma de apoyo, y aunque no era su función también intercambió fuego con carros superiores con resultados discretos, desde luego mejores que los de sus inmediatos predecesores.
Y para las minas y riesgos, el buen ojo de un zapador de los Reales Ingenieros.