
Después de evaluar el Sevresky P-35, los italianos pasaron a copiarlo y mejorarlo en sus mejores cualidades. Salvo su escasa potencia motriz, era más ligero y ágil que su homólogo americano. Su tren de aterrizaje era mejor y los pilotos tenían más confianza en la cabina cerrada de este aparato, que en otras de aviones italianos similares, quizás por su espacioso interior. Pero Reggiane no era una empresa tan favorita como Macchi y el número de Re.2000 producidos, siempre fue escaso. La maqueta está repanelada en su totalidad.