












El Crusader fue una luz en la oscuridad, el único carro británico, que intento realmente compensar un blindaje ligero con la inclinación de las planchas. Por desgracia, mantuvo una plancha frontal completamente plana, y un mantelete inexistente, cuya sombra suponía un punto de referencia en la distancia, verdaderamente peligroso. Su velocidad le daba una verdadera capacidad ofensiva, pero, y este es un pero insalvable, su cañón de 57mm no podía hacerse respetar, una vez obtenida alguna ventaja táctica gracias a esa velocidad y gran autonomía.
Todos los que apreciamos este carro sabemos de sus defectos, pero no hubo correcciones a estos, ya que la avalancha de la producción americana empezó a surtir de carros más capaces a la filas de la caballería británica, y los posteriores modelos británicos optaron por un blindaje mucho mas grueso, olvidando las enseñanzas de este noble intento, de usar la lógica de las planchas inclinadas, en el diseño, y eso se acabó pagando muy caro frente a los carros alemanes.