
Uno de los aviones más odiados por sus pilotos, pues aterrizar en la cubierta de un
portaaviones era una suerte
increíble, incluso siendo un buen piloto. Sí,
efectivamente, su autonomía y el hecho de llevar las bombas en una bodega interna, eran elementos de modernidad, pero la mala obediencia a baja velocidad era imperdonable. Se cobró la vida en operaciones de aterrizaje de un numero indeterminado de pilotos, y su velocidad tampoco lo hacía invulnerable, aunque fuese muy robusto. Su antecesor el "
Dauntless", tenía más
maniobrabilidad una vez abandonadas las bombas que muchos cazas, y esto hacía que los pilotos lo demandasen incluso años
después de darse de baja.
Ni que decir tiene, que la maqueta de Nichimo es una verdadera pastilla de jabón, sus flaps no estan perforados y el interior no tiene relación con la realidad. El grosor de sus cabinas es increible, lo único que justifica tantas horas de trabajo es su precio.