Durante la Guerra Civil española, este caza, recibido en pequeño número, fue evaluado como un caza lento, frágil y poco armado, lo que no recoge las buenas prestaciones como, su buena agilidad, el robusto tren de aterrizaje, que le permitió operar en pistas, por llamarlas algo, cercanas al frente, y la sencillez con la que se ponía a punto. Poco más hay que decir salvo que no tenía vicios de gubernabilidad y la barrena plana, (temor de todo piloto de la época), no estaba entre sus accidentes o tendencias. Tenía una lenta toma de tierra, lo cual era de agradecer, y una vía entre ruedas generosa, cosa que no se podía decir del Bf109.