La maqueta de Monogram deja mucho que desear, pero su superficie es de un relieve bastante parecido a los productos de la herrería Grumman.
Muy poquito que explicar de este robusto aparato, que a pesar de su corpulencia era ágil y preciso en la maniobra. Con su dura pegada, impuso la paz en los cielos del Pacífico. Su envidiable blindaje comprometió la capacidad destructiva de los aviones nipones y le dió a los pilotos la seguridad y la autonomía suficientes para acabar con algunos mitos. Su motor de 2000hp de potencia era el sostén de este diplodocus de caza. Como avión de ataque al suelo y superficie era soberbio. ¿Qué más hay que saber? Sus 605 Km/h le situaron por encima de cualquier avión japonés embarcado.